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Parte de la reflexión del Arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta durante la misa del Te Deum, fue un llamado a todo el  gobierno de "dejar de mirar a un lado2 ante el problema de la corrupción.

"El antídoto para la corrupción es el servicio. A semejanza de Jesús, que no vino a ser servido, sino a servir2 dijo  Ulloa en la Iglesia San Francsico de Asís, donde se llevó a cabo la misa solemne por los 113 años de separación de Colombia.

“El corrupto no conoce lo que es fraternidad. La justicia o la amistad, sino solo la complicidad, ya que busca siempre involucrar a otros en su propia corrupción”, señaló el máximo jefe de la iglesia Católica panameña.

Ulloa citó durante su intervención palabras del Papa Francisco sobre la corrupción – “la corrupción es un pecado grave y una pendiente resbaladiza en que la gente podrida se hunde cada vez más porque es como una droga”, señaló.

Reflexión: 

Aplicar la ética a la política: ¡No a la corrupción!
¿Qué nos hace falta para cambiar esta realidad? Primero reconocer que somos parte del problema y a la vez parte de la solución. Y este examen nos lo debemos hacer todos: los responsables en el Ejecutivo, los que imparten justicia, los diputados y partidos políticos; los estamentos de seguridad, empresarios, sindicatos, las iglesias, las autoridades todas y ciudadanos de a pie. No podemos seguir mirando para otro lado, ignorando nuestra responsabilidad de generar los cambios que necesita el país.
Como enseña el Papa Francisco, venga de donde venga, la corrupción es un pecado grave y una pendiente resbaladiza en que la gente podrida se hunde cada vez más, porque es como una droga. El corrupto no conoce lo que es la fraternidad, la justicia o la amistad, sino sólo la complicidad, ya que busca siempre implicar a otros en su propia corrupción. La corrupción como mal es particularmente difusiva; y añade el Papa: "Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción, da de comer a sus hijos pan sucio".

El Papa Francisco con palabras duras pero necesarias denunciaba: “Los corruptos están por todas partes. Y tenemos que decir la verdad: la corrupción es precisamente ‘el pecado a la mano’ que tiene aquella persona con autoridad sobre los demás, sea económica, sea política, sea eclesiástica. Todos somos tentados a la corrupción…” “Y, ¿quién paga la corrupción? La corrupción la paga el pobre, la pagan los hospitales sin medicinas, los enfermos que no tienen cuidados y atención espiritual, los niños sin educación y sin catequesis”.