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EFE | Las tecnologías proveen un impulso y una invaluable ayuda a los sistemas de seguridad social, pero a la vez parecen jugarles en contra con el surgimiento de nuevos empleos que tienden a la informalidad y dejan desprotegida a una nueva generación de trabajadores, reveló hoy un informe global.

La Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS) advierte en su último informe, que será presentado hoy, de la probable disminución de ciertas formas de trabajo y profesiones, "así como la tendencia a la individualización, la flexibilización y la 'informalización'" gracias a las tecnologías que permiten variantes como el "trabajo en la nube".

El informe de la AISS se expondrá en Panamá en el Foro Mundial de la Seguridad Social, el evento trienal más importante del sector y que reúne en un exclusivo hotel de playa a un millar de expertos de sus 150 países miembros para buscar soluciones a este y otros retos. De 2015 a 2020 el Foro Económico Mundial calcula que se perderán 7,1 millones de empleos a causa de la transformación digital, mientras el 65 % de los niños que actualmente ingresan a la primaria trabajarán en tipos de empleo que aún no existen, cita la AISS.

Este desafío se presenta justo cuando el envejecimiento de la población a nivel mundial requiere que las administraciones de los seguros sociales amplíen su población de cotizantes o los medios de recaudación para cubrir las necesidades de todos los asegurados y extender aún más la cobertura.

"Los efectos de la digitalización amenazan la sostenibilidad financiera de los regímenes contributivos y crean la necesidad de extender la cobertura legal a las nuevas categorías de trabajadores", hasta ahora vulnerables, indica la AISS en su informe, producto de consultas a 280 oficinas gubernamentales e instituciones de seguridad social de todo el mundo. Si bien la tecnología provee una mayor oportunidad de crecimiento económico y bienestar social, también trae consigo la fragmentación de los mercados laborales y la normalización del empleo "atípico".

Además, transforma la manera en la que se regulan y se suministran algunos servicios, tales como las nuevas formas de trabajo a pedido, como las viviendas residenciales para servicios de alquiler y los servicios de transporte que se ofertan en populares aplicaciones. "Algunos de estos servicios se ofrecen partiendo del principio de que no hay ninguna relación legal entre un empleador y un empleado", y dejan desprotegido al trabajador, advierte la AISS. Por tanto, la AISS considera que las relaciones laborales no convencionales exigen reformar la reglamentación urgentemente. Un tipo de solución puede ser la aplicada por el seguro suizo obligatorio contra accidentes y el fondo de pensiones suizo, que han puesto a las empresas que prestan servicios de taxi por aplicaciones móviles a abonar el seguro social de los chóferes, relata la AISS.

Con todo, la asociación internacional que integran 320 organizaciones de 150 países, reconoce que las tecnologías pueden dar un enorme empuje a los seguros sociales para mejorar su atención y generar estrategias personalizadas que ayuden a aprovechar mejor los recursos.

También, los trabajos en línea podrían ayudar a disminuir el desempleo y a aumentar el PIB mundial en unos 2.700 millones de dólares anuales, una suba en la productividad de la población que podría ayudar a financiar los sistemas de protección. El próximo viernes, último día del foro, tendrá lugar la Cumbre Mundial de la Seguridad Social, en el que se anuncia la participación de responsables de políticas y altos administradores, así como miembros de la ONU, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).