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Los pangolines, amenazados por la caza furtiva, podrán tomarse un respiro

AFP | El pangolín, un pequeño mamífero con escamas poco conocido y en peligro de extinción a causa de su caza furtiva, obtuvo este miércoles la protección de la Convención internacional sobre el comercio de especies salvajes amenazadas de extinción (CITES), reunida en Johannesburgo.

Hasta ahora, el comercio de los ocho tipos conocidos de este mamífero insectívoro que vive en África y en el sureste asiático estaba legalmente reglamentada, pero tras la votación quedaron inscritos en el anexo I de la CITES, que prohíbe el comercio de especies amenazadas.

"Es una enorme victoria y una inusual buena noticia para unas de las especies más amenazadas del mundo", declaró Ginette Hemley, jefa de la delegación de la organización mundial para la protección de la naturaleza, WWF.

"Esto pone fin a las cuestiones sobre la legalidad del comercio, esto hará más difícil el tráfico de los criminales", agregó, instando a los 182 estados miembros de la convención a "hacer respetar rápidamente la decisión".

"El comité acepta que todos los pangolines -africanos y asiáticos- sean inscritos en el anexo 1", que prohíbe el comercio de especies en peligro de extinción, indicó este miércoles la CITES a través de su cuenta en Twitter.

"De aquí a diez años todos los pangolines quedarán fuera de los menúes", advirtió la delegación de Nigeria, quien planteó esta iniciativa.

Su delicada carne, pero también los huesos y los órganos del pangolín son muy demandados por chinos y vietnamitas, principalmente. Los curanderos atribuyen a sus escamas, de queratina -de la que también está formado el cuerno de los rinocerontes-, virtudes terapéuticas.

Los restaurantes pueden llegar a pagar el equivalente a 1.750 euros por un solo ejemplar.

En la cultura tradicional africana, el pangolín es conocido por alejar el mal de ojo.

Pesa menos de 20 kilos, de los cuales buena parte corresponden a su cola, tan larga como el resto de su cuerpo. Tiene hábitos nocturnos y se enrolla en forma de bola cuando está amenazado, por lo que es una presa fácil para los cazadores furtivos, que sólo tienen que recogerlos y meterlos en bolsas.

Si bien no cuenta con una buena visión, tiene los sentidos del oído y el olfato muy desarrollados, y se alimenta sobre todos de hormigas y termitas que recoge con su interminable lengua.
Además, la cría de estos mamíferos es muy difícil, lo que refuerza su caza ilegal.

Según los especialistas, más de un millón de ejemplares han sido traficados en la última década.

Durante los primeros años de su mandato al frente de Zimbabue, el presidente Robert Mugabe, actualmente de 92 años, se hacía preparar con frecuencia platos a base de carne de pangolín.
"Ese fue un periodo horrible para los pangolines y ahora tenemos la suerte de contar con una reglamentación muy clara", se congratulaba este miércoles Jeff Flocken, director para América del Norte del Fondo internacional para la protección de animales (IFAW).

La reunión de la CITES, que continúa hasta el 5 de octubre, trabaja sobre 62 propuestas que conciernen a unas 500 especies.

Se esperan en particular las decisiones relativas al marfil de los colmillos de elefantes y lo que respecta a los cuernos de los rinocerontes, temas en que los países africanos se encuentran divididos entre 29 que solicitan la prohibición total de su comercio y los del sur del continente que aspiran a poder venderlos para financiar planes de protección.

El tratado de la CITES firmadopor 182 países protege a 5.600 especies animales y 30.000 de plantas de la sobreexplotación fruto del comercio internacional.

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