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AFP | En la carrera hacia la Casa Blanca, la demócrata Hillary Clinton cuenta con el respaldo de los principales medios, las mujeres, los grupos minoritarios, los verdes y Hollywood. Pero el republicano Donald Trump tiene el apoyo de grandes personalidades como Vladimir Putin, Julian Assange y Dennis Rodman.

A continuación un resumen de este juego de fuerza, sorpresivo y poco convencional, de cara a las elecciones del 8 de noviembre.

"Esta es una elección enormemente confusa", dice Gary Nordlinger, de la Universidad George Washington, quien considera a Trump y Clinton los dos candidatos presidenciales más impopulares de la historia de Estados Unidos.

"Y están compitiendo uno contra otro. Cada persona está compitiendo contra el único ser humano que podrían derrotar", señala.

Las grandes organizaciones estadounidenses suelen apoyar a sus candidatos más afines, destaca Nordlinger. Los activistas a favor de las armas impulsan a Trump y los medioambientalistas promueven a Clinton.

Pero aunque los ciudadanos blancos de clase media se inclinan por el magnate, Clinton ha logrado convencer a los republicanos con estudios universitarios de las zonas suburbanas que no pueden soportar la idea de que Trump llegue a la presidencia.

Pero hay otras fuerzas en juego.

Estados Unidos acusó formalmente a la Rusia de Vladimir Putin de piratear los correos electrónicos de instituciones y personalidades públicas estadounidenses con el aparente objetivo de perturbar la elección.

Esto incluye el ataque electrónico que sufrió el Comité Nacional Demócrata en la víspera de la convención del partido en julio, que supuso un gran bochorno para Clinton.

Algunos argumentan que el presidente ruso tiene sus razones para preferir a Trump como líder de Estados Unidos.

El magnate ha sugerido que podría reconocer la anexión de Crimea a Rusia, ha elogiado a Putin y abogado por lazos más cercanos con Moscú, a la vez que ha cuestionado el apoyo de Estados Unidos a la OTAN y defiende una política exterior que podría hacer que el país se encierre en sí mismo, con menor liderazgo en el mundo.

Putin, mientras tanto, acusa a Clinton de haber alentado protestas masivas en 2011 en Rusia cuando era secretaria de Estado, luego de que la oposición dijera que las elecciones rusas estuvieron amañadas.

"El presidente Putin pide respeto y le mueve la venganza", asegura Nordlinger sobre las razones de los pirateos.

Assange, fundador de la organización a favor de la transparencia WikiLeaks, es un feroz crítico de Clinton.

"Tengo años de experiencia en relación con Hillary Clinton y he leído miles de sus cables", escribió en febrero. "Hillary carece de juicio y llevará a Estados Unidos a estúpidas guerras sin fin que extenderán el terrorismo".

WikiLeaks publicó correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata que dejaron a Clinton en mala posición --algunos mostraron que su equipo había trabajado para debilitar a su rival Bernie Sanders en las primarias--, y forzaron la renuncia de su presidente.

La organización también reveló los correos que contenían los discursos pagados que Clinton dio a banqueros de Wall Street.

Assange ha rechazado decir si Rusia le facilitó el contenido de los correos.

La venganza también está en el centro de está cuestión, asegura Nordlinger. En su opinión Assange culpa al presidente Barack Obama y a Clinton de obligarle a pasar los últimos cuatro años encerrado en la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser arrestado y extraditado a Estados Unidos, tras la mayor revelación de información clasificada estadounidense.

Los evangélicos estadounidenses tradicionalmente representan un sólido bloque para los republicanos por la oposición del partido al aborto y el apoyo a los valores conservadores.

Pero las acusaciones de conducta sexual inapropiada que hicieron una decena de mujeres contra Trump levantaron crecientes protestas en los últimos días y quizá ha sido la peor tormenta que ha golpeado su campaña. Sin embargo, muchos líderes evangélicos siguen apoyándolo.

Esto se debe a los fuertes lazos que tiene el Partido Republicano con los valores religiosos y la importancia que da a la familia, y sobre todo porque aborrecen a Clinton, de acuerdo con David Gushee, profesor de Ética Cristiana en la Universidad Mercer de Georgia.

Trump aún tiene que descalificarse a sí mismo entre evangélicos, escribió Gushee esta semana en Religion News Service.

"Para los cristianos, ese punto todavía no ha llegado. A pesar de todo. Esta es la historia religiosa de esta elección".

Foto: AFP