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Con Trump, queda en el aire el compromiso militar de EEUU en Japón y Corea del Sur

AFP | El compromiso militar de Estados Unidos en Asia quedará en entredicho si Donald Trump cumple su amenaza de retirar las tropas de Japón y de Corea del Sur, en un momento en que China avanza sus peones en la región y Corea del Norte multiplica las provocaciones.

Durante la campaña electoral, el futuro presidente republicano dijo que podría retirar a los soldados del sur de la península coreana y del archipiélago nipón si los dos países no aumentan significativamente su contribución financiera.

Tampoco dudó en dar a entender que prefería que ambos países tuvieran sus propias armas nucleares, algo que luego negó.

Las declaraciones de Trump ponen en duda las alianzas con Estados Unidos vigentes desde la Segunda Guerra Mundial así como el "paraguas nuclear" con el que Washington se compromete a proteger a estos países a cambio de permitir instalar bases militares en su territorios.

"Sin duda se va abrir de nuevo el debate sobre la posible nuclearización de estos países", explica Céline Pajon, una especialista de Japón del Institut Français des Relations Internationales (IFRI).

Shinzo Abe, el primer ministro japonés, estará el jueves en Nueva York, y será uno de los primeros líderes en reunirse con Trump antes de que asuma oficialmente sus funciones en enero.

"Esto demuestra la urgencia de Japón para tratar cuestiones estratégicas y la necesidad de aclarar las cosas lo más rápidamente posible", explica Valérie Niquet, responsable de Asia en la Fondation pour la Recherche Stratégique (FRS).

Abe prometió el lunes al parlamento "discusiones sinceras sobre varios temas, incluida la seguridad".

Durante la campaña, Trump dijo que Japón tenía que aumentar su contribución económica para mantener a los 47.000 soldados estadounidense en su territorio.
En 2015-16 su mantenimiento costó unos 190.000 millones de yenes (1.600 millones de euros), según cifras del gobierno japonés. Los gastos indirectos (que incluyen las indemnizaciones a los vecinos de las bases) fueron por su parte de 3.500 millones de euros.

La semana pasada la ministra de Defensa, Tomomi Inada, aseguró que Japón ya paga "suficiente". También están previstas reuniones con Corea del Sur, que esta semana enviará a Washington altos responsables de Exteriores.

"El gran riesgo de Trump es el vacío estratégico en Asia", que llevaría a China a "sentirse autorizada para aprovecharlo", explica Niquet.

Céline Pajon cree por su parte que estas incertidumbres legitiman el proyecto de Shinzo Abe de "revisar" la Constitución pacifista y reforzar así el papel del ejército.
Si finalmente Japón decidiera dotarse de armas nucleares "supondría una recomposición total" del equilibrio regional con "consecuencias dramáticas" para la estabilidad, indica Valérie Niquet.

Pero según Takashi Kawakami, responsable del Instituto de Estudios Mundiales de la Universidad de Takushoku en Tokio, la oposición de la población sería difícil de superar en un país que sufrió los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki.

Además, según Mark Fitzpatrick, director para las Américas del International Institute for Strategic Studies (IISS) "el desarrollo de armas nucleares en Japón y Corea del Norte debilitaría el TNP", el tratado de no proliferación nuclear, "y no sólo en el este de Asia".

En Corea del Sur, donde hay estacionados 28.000 soldados estadounidenses, el apoyo a las armas atómicas es minoritario pero aumenta cada vez que Corea del Norte lleva a cabo un ensayo nuclear.
"No podemos pedir prestado un paraguas al vecino cada vez que llueve, necesitamos un impermeable", dijo en febrero Won Yoo-Cheol, el líder en el parlamento del Saenuri, el partido en el poder.

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