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EL TIEMPO DE COLOMBIA - Desde que la foto de Abdul Waked, el ‘rey de los perfumes’ en 14 países, apareció en el organigrama de una red de lavado de activos, revelada en mayo por el gobierno de Estados Unidos y publicada en la Lista Clinton, su negocio se fue a pique.

Solo en Colombia tuvo que cerrar tres ‘duty free’ y 50 de las 104 tiendas de su principal marca: La Riviera. Además, el bloqueo lo llevó a despedir a 700 empleados.

Waked, dueño de 65 empresas –reunidas en el Grupo Wisa–, insiste en que su designación como lavador es un error. Incluso acaba de demandar al Departamento del Tesoro por no darle acceso a las pruebas que lo incriminan con supuestas actividades oscuras de su sobrino Nidal Waked, que él rechaza.

A pesar de ello, EL TIEMPO estableció que el curtido comerciante, de origen libanés, alista una maniobra financiera para resucitar a La Riviera, que si bien no fue incluida en la Lista Clinton, terminó golpeada por ser parte del Grupo Wisa.

Waked ya tiene listos tres potenciales compradores del inventario que adquirió para surtir sus tiendas en Colombia por más de seis meses. Además, planea arrendarles las 54 tiendas ya montadas para que operen en ellas.

Aunque la transacción se maneja bajo reserva, EL TIEMPO estableció que el negocio asciende a 90.000 millones de pesos: 72.000 millones de los inventarios y el resto, en activos fijos. A eso se le suma el arriendo de las tiendas, al menos por cinco años, lapso en el que los abogados de Waked creen que ya se habrá resuelto el litigio por su inclusión en la Lista Clinton.

Como ningún banco lo quiere como cliente, Waked propone manejar ese dinero a través de una fiducia en la estatal Fiduprevisora. Allí también irían a parar los 1.407 millones de pesos de una obligación que le está cobrando a Fedco S. A.

“Don Abdul no va a ver un solo centavo del dinero que vaya a la fiducia ni a disponer de un solo billete hasta que se resuelva el caso con la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac)”, le explicó a EL TIEMPO el abogado Jaime Granados, su apoderado en Colombia. Y agregó que si bien está seguro de la inocencia de Waked y de que va a salir bien librado, se está acudiendo a esa figura porque no se sabe cuánto puede durar el pleito con la Ofac.

¿De empleado a dueño?

Los nombres de los potenciales inversionistas también se manejan confidencialmente. Sin embargo, EL TIEMPO estableció que se trata de los franceses Grégoire Martinon y Alexandre de Beaulieu. Y también figura el suizo Jean Luc Peyrot.

De Martinon se sabe que es un exempleado de confianza de Abdul Waked. Según documentos públicos, ingresó al Grupo Wisa en 1996 y se retiró en el 2013 cuando ocupaba el cargo de vicepresidente ejecutivo de compras para todos los ‘duty free’ en Colombia y Centroamérica.

En ese momento sacó un escueto comunicado diciendo que dejaba la organización después de 17 años.

El hecho de que él esté detrás del negocio para resucitar a la cadena de perfumerías de su exjefe Waked ha levantado suspicacias.

Pero el abogado Granados aclara que, por su propia iniciativa, Martinon buscó a los dos inversionistas y los tres viajaron a Colombia para proponerle la operación a la Superintendencia de Sociedades, quien ejerce control sobre La Riviera desde la inclusión de Waked en la Lista Clinton.

“Todo se está haciendo a la luz de las autoridades de Estados Unidos y de Colombia”, aseguró Granados.

Movimientos migratorios muestran que los extranjeros estuvieron en Bogotá a principios de agosto y octubre y registran ingresos a la Superintendencia de Sociedades. Luego viajaron a Panamá para hablar con Waked sobre el negocio.

Martinon tiene gran influencia en ese país al igual que en Francia, en donde su hermano, David, fue portavoz del gobierno de Nicolas Sarkozy y su hombre de confianza. Llegó incluso a manejarle detalles de su divorcio con Cecilia Sarkozy y relación con Carla Bruni.

De Jean Luc Peyrot se sabe que dirige la sociedad asesora de inversión SVB Advisors & Company, S. A., con sede en Panamá, en donde también aparece el parisino Alexandre de Beaulieu, el tercer potencial comprador de activos de los Waked. Este, además, tiene un negocio de helados en Panamá y es gestor de inversiones.

A pesar de sus pergaminos, el negocio con Waked solo se podrá cerrar si la Supersociedades y la Ofac le dan el visto bueno. Para obtenerlo, están pidiendo una reunión tripartita –las dos entidades y los europeos–, pero aún no ha sido aprobada ni por el gobierno de Obama ni por la Súper. De hecho, lo último que se supo es que se está revisando la demanda que Waked interpuso contra el Departamento del Tesoro.

‘La Riviera cambiaría de nombre’: Granados

El penalista Jaime Granados, abogado en Colombia de Abdul Waked, dice que si bien el posible negocio de venta de activos y arrendamiento de tiendas de La Riviera se adelanta de manera confidencial, todo es transparente y a la luz de autoridades de Colombia y de Estados Unidos.

“La situación de don Abdul es difícil, ha tenido que cerrar varias de las tiendas de La Riviera en Colombia, su principal centro de operaciones después de Panamá”, explicó. Y agregó que Waked no va a recibir participación si cierra el negocio con su exempleado Grégoire Martinon. “Aquí no hay ninguna jugada para hacerle el quite a la Ofac. Cuando Martinon se retiró del Grupo Wisa, este no había sido incluido en la Lista Clinton. Si el negocio se sella, las tiendas cambiarían de nombre. Llevarán el nombre que les quieran poner los nuevos inversionistas”, dijo el penalista.

Y descartó que la demanda contra el Departamento del Tesoro pueda influir en que se objete la venta de activos: “Es un riesgo que solo asume quien está seguro de que es inocente”.

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Foto: hotstereo.net