Los conciliábulos

En la lucha frontal contra la tenebrosa cleptocracia y la terrible corrupción, se trata de una vieja batalla entre el bien y el mal donde no hay fin, pero tampoco hay descanso.
La obligación del Estado, a través del Ministerio Público y el Órgano Judicial es establecer las responsabilidades penales que correspondan a todos los delincuentes.
No me cabe duda que enfrentamos un ardid bien estructurado, un plan de escape elaborado por los pillos, para evadir a la justicia.

 

 

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