A mi madre con amor

Solo al nacer mis hijos comprendí a mi madre y al perderla, que la tristeza de su adiós no empañaría jamás la alegría de sus mejores recuerdos. Con mi primer hijo en brazos alcancé a entender el más puro amor y los sentimientos desbordados de ella, así como su eterna preocupación por mi seguridad y bienestar. En este mes, el cuarto de su inesperada partida, y el de su natalicio, elevo una oración en su memoria y escribo estas líneas para reconocer a, Gladys Eugenia, quien junto a la vida me dio un cúmulo de enseñanzas que contribuyeron a hacer de mi la mujer que soy.

En menos de 18 meses me convertí en huérfana, pero también hallé el abrigo de familiares y amigos que han preñado mis horas de mucho amor. Aunque yo tenía aún tanto que darle y ella tanto que recibir, prevalece el sentimiento de gratitud por el tiempo compartido.

Como Rubén Blades, en una de sus memorables poesías cantadas, sentencio “No te alegres muerte, hoy con tu victoria, pues mi madre vive toda en mi memoria”. Vive en los rostros y expresiones de sus nietos, vive dentro mío, y con eso me basta para volver a sonreír. * La autora es docente.

 

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