Desplazados por el cambio climático

En Panamá hay un paraíso natural, en la región comarcal de Guna Yala, donde casi hay una isla para cada día del año. Allí, muchos indígenas empiezan a tomar en serio un plan de escape de algunas islas debido al aumento del nivel del mar en el Atlántico, producto del calentamiento global.

De vivir rodeados de agua cristalina y blanca arena que atrae a miles de turistas, ahora algunas poblaciones tendrán que trasladarse a tierra firme y adaptarse a un nuevo cambio de vida. Las tierras que eran usadas para cultivo ahora tendrán que albergar sus viviendas porque, poco a poco, las islas empiezan el camino de la desaparición bajo el agua.

Es triste pensar que, mientras algo no nos afecte, no tomamos conciencia de lo que está pasando. Seguimos contaminando sin importar la herencia para las futuras generaciones. ¿Qué nos queda? Aunque está trillado: la educación enriquece y con ella podemos cambiar mentalidades. Eduquemos para el ya y el futuro, porque las afectaciones por el cambio climático ya están aquí y podemos hacer que retrocedan.


* La autora es periodista de MetroLibre.

Yuliza Serracín
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