Predica y práctica

Durante mi pasada juventud conocí y compartí ideales con amistades que se autoproclamaban “progresistas”. Desde socialistas, social demócratas y marxistas.

En el devenir de los años, una reducida minoría practico y predico sus valores ideológicos hasta su muerte. Otros los abandonaron al saborear el poder político y el monetario donde demostraron sus débiles y falsas convicciones.

En América Latina algunos gobernantes señalados como progresistas cayeron en la corrupción percibida y testimoniada por cambios bruscos y no explicables de nuevos estatus económicos. Por ello el votante reflexivo toma una actitud draconiana y castiga a los candidatos que cínicamente dieron la espalda a Martí, el Che, Omar y otros paradigmas.

Lo más triste es que manipularon a una juventud con bellos ideales. Algunos alejaron algunos de sus legendarios “caudillos” y han recibido igual sanción. Los políticos de “derecha” conocidos en sus valores, no sorprenden en su actuar. Predicar y practicar fundamenta liderazgos sólidos y no frágiles. Quizás en parte explique el debacle de corrientes que originalmente deseaban transformar sus países en verdaderas y auténticas democracias.

Hoy priva la duda y desconfianza ante quienes nuevamente sin autoridad, pretenden ser voceros de nuevos cambios.

Queda solo José “PEPE” Mujica.

* El autor es médico.

 

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