Ojo con la JMJ

Debo hacer algunas observaciones y ojalá que no se interprete que estamos en contra de la celebración programada para inicios del 2019 en Panamá, de la Jornada Mundial Juventud. Todo lo contrario, ruego a Dios que la misma sea todo un éxito para bien de todos los que profesamos la fe católica.

Sin embargo, quiero pensar que los organizadores de este evento, cuya sede fue solicitada con mucho empeño por el gobierno, así como por la curia panameña, le hayan dado seguimiento a lo ocurrido durante la semana pasada con la visita del Santo Padre al hermano país de Colombia.

Primero los escenarios que se buscaron. Amplios, muy amplios, como debe ser y con la logística adecuada para que los mismos lograran su objetivo, tanto de asistencia como de cobertura. Y comparemos si realmente nuestra Cinta Costera reúne similares condiciones.


En el interior del país hay muchas áreas que bien pudieron ser evaluadas, aunque  es cierto no reúnen las comodidades de la ciudad capital, si pudieran haber sido acondicionadas como lo hicieron recientemente en Croacia o como en Colombia.

Es obvio, que se esmeraron en aplicar una eficiente organización... Para muchos no tiene mayor importancia que la Cinta Costera quede destruida y tampoco que enfrentemos un grave problema de circulación vial y de atención en un lugar donde me imagino no cerrarán las oficinas privadas y en la que existen una gran cantidad de residencias particulares.

Es muy preocupante que se utilice la Cinta Costera para este encuentro de la JMJ, más aun si la misma congrega a más de 500 mil jóvenes y no la irreal cifra de las que nos anuncian para esos días. Y para colmo, no olvidemos que precisamente en esa fecha estaremos en plena recta final de una campaña política electoral.

* El autor es periodista.

 

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