Promesas de políticos

En política solemos denunciar como conducta vergonzosa el incumplimiento  de  promesas electorales, y rechazamos  a quienes las formularon sin intención o sin  posibilidades de cumplirlas. Pero, en estos días, la señora presidenta de Chile, Michelle  Bachelet nos ha dado un ejemplo    de que, a veces, es mejor para todos, que no cumplan   con algunas  promesas de  campaña.

Al momento de escribir estos comentarios (principios de septiembre), la presidenta chilena no ha recibido repuesta del Congreso sobre su propuesta de liberar el aborto y la de legalizar el matrimonio homosexual. Fue siempre honesta en esto, pues lo prometió muchas veces. Ha cumplido finalmente y dice que es un paso adelante (¿Hacia Lesbos y Sodoma?).  

 Ambas medidas recibieron, siempre,  mucha oposición de parte de organizaciones pro-vida y familia,  Pero, por supuesto, estas manifestaciones de apoyo a  los valores tradicionales no le quitan el sueño  a una socialista de buena ley, quien además es orgullosa representante de la cultura de género, que promovió desde las Naciones Unidas, en bien remunerados  cargos burocráticos.  El ser médico, supuestamente defensora de la vida humana, no le impide ser promotora del aborto.

Su desprecio a l familia  y al matrimonio  corresponde a la cultura de género.  Una mujer que ganó un puesto (muy publicitado) por sus  valientes brazadas políticas  contra la dictadura militar, viene a morir en la orilla-.  Que nos sirva de advertencia para evaluar a  nuestros  candidatos para el 19.  No nos vaya a salir un Bachelet criollo, con falda o con pantalones. * Periodista.

 

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