Cuarenta años después

La firma de los Tratados Torrijos – Carter representa uno de los hechos cimeros de nuestra historia. Fue el resultado de una larga  dolorosa y sacrificada lucha por perfeccionar la plena soberanía con la cual debió nacer Panamá y que quedara menguada con el establecimiento de una jurisdicción ajena en el seno de nuestro territorio.

Durante décadas y a través de diversos convenios el enclave fue desmontándose pero de manera tan lenta y gradual que más bien justificaban la eternidad pactada. De dichos Tratados viene en mucho el Panamá de hoy, imponiéndonos el desafío de reemplazar aquella causa reivindicativa con el logro de la equidad social asentada en los beneficios del Canal.

Tarea incompleta que avergonzará por siempre a los mártires sino logramos también erradicar la corrupción y la impunidad, males tan dañinos o más que la misma hipoteca sobre la República.

 

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