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Fútbol local no escapa de la violencia

En los últimos años el fútbol panameño se ha visto manchado por terribles actos de violencia que han ido desde asesinatos, vandalismos en los estadios, agresiones y jugadores involucrados en acciones delictivas.

 

Después que hace dos temporadas se estableciera un salario mínimo de 400 dólares mensuales y justo cuando la Liga Panameña de Fútbol (LPF) promovía una campaña para resaltar el profesionalismo de los jugadores y su compromiso con los clubes, la violencia volvió a cobrar la vida de otro futbolista: Amílcar Henríquez, quien fue asesinado el pasado 15 de abril en Colón. El exseleccionado nacional que vestía la camiseta del Árabe Unido de Colón, se convirtió en el futbolista número 22 en ser abatido desde 1990, dos años después que fue creada la antigua ANAPROF, ahora LPF. En esta era, la ola de violencia también ha sido trasladada a los estadios, teniendo como protagonistas a jugadores y fanáticos.


En 2015, los jugadores Emilio Sievers y Manuel ‘Cholo’ Torres pagaron fuertes castigos, el primero por agredir a un árbitro con un pelotazo y el segundo por hacerlo con su técnico. Ambos incidentes se dieron en el estadio Armando Dely Valdés de Colón.

Francisco Márquez
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