Quejas eternas

En retrospectiva, ¿no eran hace 20 años  los  reclamos ciudadanos  idénticos a los  que ahora nos atañen?  Desde 1990  el costo de  vida, el servicio de la CSS, la inseguridad y la corrupción se anquilosaron en el    discurso reivindicativo.

Entonces, ¿de qué nos ocupamos en este trayecto o   qué dejamos de atender? Podemos por ello resignarnos a envejecer sin  tener que cambiar las exigencias o  reordenar prioridades gracias a  asignaturas no resueltas. Al paso que vamos, el optimismo luce más derrotado que nunca.

 

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