Venalidad

Que Odebrecht entregue a Panamá 59 millones de dólares pagados en sobornos aquí, no es motivo para celebrar. De hecho es una vergüenza porque significa que una empresa extranjera incurrió en un delito para hacer negocios con el Estado, y que hubo connacionales al servicio complaciente de ese propósito condenable.

Ahora, la justicia debe ser servida prontamente con el esclarecimiento meridiano de las responsabilidades – con nombre y apellido – entre otras razones para que la suspicacia y la maledicencia no terminen por hacernos creer que, en este amado país nuestro, además de mucho podrido, nada es ya rescatable.

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