Trump

La llegada al poder de Donald Trump no traerá el cataclismo que prefiguró su discurso.

Que en algunos aspectos -economía y política exterior-  haya un viraje de 180 grados, no significa que vuelque el tablero hasta el desquiciamiento total.

El propio andamiaje institucional se encargará de acomodar lo que en él quepa y expurgar lo que no asimile. Lo ha llevado al triunfo el antisistema, que  donde sea burla las encuestas y se expresa un día en  rechazo del aislamiento,  la carencia de respuestas y  la comedia que representan quienes se alternan en los gobiernos como en un negocio familiar.

 EE.UU. escuchó la voz que lo llama a recuperar el poder que se sienten llamados a ejercer en el mundo. El pragmatismo ya impondrá los matices.

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