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La polémica en torno a la realización de un reciente foro mundial en el país, además de cuestionamientos sobre el proceso seguido para sufragar sus altos costos, renueva las preguntas acerca de la utilidad práctica de actividades como ésta, en especial cuando se es la sede de su organización.

Considerados como excusas para justificar “turismo oficial”, estos encuentros, con contadas excepciones, es bien poco lo que dejan. En un mundo intercomunicado al instante y en vivo a través de plataformas informáticas, ¿es necesario destinar recursos importantes para conocer las experiencias de diverso orden que se dan en el mundo? Es posible.

Pero al caso,  son necesarios informes  detallados  y transparentes que permitan establecer una relación   real y concreta entre costos y beneficios.