La democracia

El deterioro grave de la democracia en el país, agudizado en el gobierno anterior y no reparado durante el actual, hace frágil nuestra institucionalidad, al punto de no resistir oleajes provocados por escándalos o declaraciones en tono de revanchismo.

Y ya que no hay inocencia a prueba de dudas, la sospecha se extiende como una inmensa mancha negra proyectando incertidumbre sobre el mañana de la nación.
La renovación moral del país pasa por diálogos con agendas nacionales y compromisos sinceros.

La culpa, de lo que pasa, la tienen los políticos por acción; pero la responsabilidad es de todos, que los elegimos.

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