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Carreras al margen de la ley

Las carreras clandestinas tomaron fuerza en el país durante los últimos años, pero a raíz de la presencia de las autoridades en los sitios donde se realizaban estos actos, las contiendas han ido mermando.

Los corredores panameños pueden invertir hasta 30 mil dólares en modificar sus automóviles con aditamentos y piezas especiales que son incorporadas a la carrocería y a los motores de los vehículos, los cuales, según la jerga de la juventud, se dejan ‘envenenados’.

 

“Habían muchas de estas regatas que se hacían los martes y jueves en la noche, pero desde el 2015 a la fecha han bajado bastante y prácticamente no se están dando”, declaró Norberto Navarro, expiloto amateur y ahora organizador de carreras en el Circuito Internacional de Panamá.

Los puntos de encuentro para estos retos ilegales son la autopista Arraiján-La Chorrera, cerca de Costa Verde (allí las regatas comenzaban a la una de la mañana), la autopista Panamá-Colón y en Albrook, al lado del mall (desarrolladas hace algunos años atrás). Otra de las vías preferidas de estos temerarios era Calle 50, pero fue rápidamente neutralizada con la presencia de policías.

Las leyes han sido modificadas y su aplicación en la actualidad es más estricta por la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT). Las multas en estas pruebas clandestinas pueden llegar hasta los $5,000.

Por lo general, el cuarto de milla es la distancia en disputa entre competidores. Se apuesta entre mil y $20 mil, incluso hasta el carro.

“Por participar en una regata te quitan la licencia, te retienen el auto y debes pagar la grúa”, dijo Rogelio Martés, quien reside en Chiriquí y compite en estas pruebas, en la frontera entre Panamá y Costa Rica. “La policía no nos puede alcanzar con esos pick-ups que usan diesel. Solo ven el polvo que levantamos con estos autos modificados, que en sus motores usan oxido nitroso”, aseguró.

Circuito  Internacional de Panamá,  una alternativa  para el corredor

En el 2015 se inauguró el Circuito Internacional de Panamá como una alternativa para que los amantes de la velocidad pudiesen competir de forma segura. “El que desee probar un auto puede competir en carreras y en prácticas libres”, indicó Norberto Navarro, copropietario del Circuito. “Nos hemos dado cuenta que los pilotos no tienen experiencia y aquí se les da el curso para correr en una pista segura”, agregó.

El corredor Johnny Racing (prefirió no revelar su nombre) asegura que pagó $500 de multa por participar en una regata. “Ahora, en el circuito, se tiene todo lo necesario”.

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Edwin Raúl pérez
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