¿Atrapados por la criminalidad?


La trágica muerte del mediocampista de la selección nacional de Panamá, y del Árabe Unido, Amílcar Henríquez, quien fue abatido a tiros el pasado sábado 15 de abril en Nuevo Colón, Colón, ha traído al debate la situación de nuestros futbolistas.

En 27 años han sido asesinados 22 jugadores, una cifra que llama la atención de especialistas y de la sociedad civil que ven en este hecho una alarma de auxilio en la que ha caído el fútbol nacional.

“Habría que ver el pasado de estos jóvenes que han incursionado en el deporte, lo que pudiese mostrar que no se han desarraigado del entorno en el que pudieron haber tenido cierta vivencia”, sostuvo Severino Mejía, exviceministro de Gobierno y Justicia.

El investigador social Gilberto Toro considera que no solamente el fútbol está asediado por el crimen organizado.
“En Panamá todavía pareciera que la práctica deportiva no logra convertirse en una especie de escudo hacia quienes la practican, debido a que no logra solventar en su mayoría sus necesidades”, señaló.

Muchas han sido las versiones de que Henríquez estaba vinculado a alguna banda, algo que ha sido calificado como una mala intención por parte de Juan Ramón Solís, ex seleccionado nacional y presidente de la Asociación de Futbolistas Profesionales de Panamá (AFUTPA).

“Pienso que son especulaciones que se han generado a raíz de un montón de audios que cualquiera graba con mala intención, morbo, buscando siempre lo mediático; entonces esa imagen siempre afecta mucho al jugador”, dijo.

Francisco Márquez
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