Las tradiciones muchas veces nos guían, nos brindan una orientación y, aunque son parte de nuestra identidad, no pueden ser grilletes.
Este año, las fluctuaciones del mercado —producto de las dificultades globales— han llevado a un incremento de los alimentos; los productos del mar no escapan de esta realidad, al punto que pueden ser más costosos que otras proteínas.
Algunos, para seguir la tradición, buscan el mejor precio o cambian el tipo de pescado o marisco que consumen, buscando alternativas más económicas.
Pero ¿de qué vale seguir una tradición como esta si incumplimos lo más importante, que...