La pregunta es recurrente, casi inevitable: ¿cuándo veremos a la inteligencia artificial (IA) generando valor real y permanente en las empresas? La respuesta, aunque incómoda, exige perspectiva histórica. No es la primera vez que una tecnología promete más rápido de lo que las organizaciones pueden asimilar. Ya ocurrió con la computación, Internet y los smartphones. Hoy, la IA repite el patrón. Adopción acelerada, pero valor aún limitado.
En Panamá y la región, el fenómeno es aún más evidente. La mayoría de las empresas experimenta, prueba, explora, pero no transforma. La IA está presente, pero...