Tras el Domingo de Ramos, los cristianos iniciamos el relato de los días más difíciles de Jesús; una historia que no es ajena, aunque creamos que solo ocurrió hace milenios.
Siglos después, seguimos “apedreando” al prójimo, ignorando al vecino y aprovechando cualquier grieta para beneficio propio; y aquí entramos todos.
Leía hace poco que no existen mentiras blancas ni piadosas: solo existe la mentira, y esa es nuestra única realidad.
Reflexionemos sobre ello y busquemos, de verdad, ser mejores panameños y ciudadanos del mundo.