Las novelas no paran

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De México, Turquía, Brasil, Estados Unidos, Colombia; de narcos, prostitución o supuestas inspiraciones bíblicas, el mercadeo de los melodramas en las televisoras nacionales no para.

Entiendo por qué muchos prefieren Netflix, ya que allí escogen lo que desean, no se atormentan con el mismo llanto y desenfreno irreal.

El que no tiene cable o Internet vive sometido a una programación que ni los dueños de los canales soportarían. Peor para ellos, la tecnología avanza y se quedarán en la era ‘Picapiedra’.

 

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