Sin juzgar nada

El morbo y las especulaciones reinan entorno al asesinato del futbolista Amílcar Henríquez. Hay voces que afirman que su violenta muerte se debe a que andaba en malos pasos, otros dicen que era una víctima inocente de la criminalidad rampante en Colón.

Lo más prudente es que  todos debamos esperar los resultados de las investigaciones y  luego esperar el castigo a los culpables, si es que la ley los encuentra como tal. Henríquez merece respeto, por su memoria, su vida como jugador y en especial, por su familia.

 

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