Enseñar, cualidad y no oficio

El Nobel Richard Feynman tiene una solución.

Su método procura que quien lo aplique  sepa algo y no solo sepa el nombre de algo. Los pasos:  Escoger un concepto; enseñarlo como si a un niño nos dirigiéramos; retroceder e identificar los errores; finalmente, revisar y simplificar la lección.

Pero Feynman difícilmente encajaría en una aula nacional, cuando redoblar la intensidad  es la respuesta del educador  a la reticencia del estudiante.

Mientras caminar al margen de la ortodoxia siga siendo funambulismo para el docente, enseñar será un problema y no  una cualidad.

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